Son sólo unas letras...para tí
30-07-2005 20:34:40
Nadie dijo que el camino fuera fácil, pero aún así decidiste acompañarme. Me cogiste de la mano mientras empezamos a caminar entre las grietas de esa carretera mal asfaltada en la que se había convertido mi vida.
Has sido y eres compañera de viaje, guía y esperanza. A ti te debo todo lo que soy ahora. Eres la culpable de que tenga fuerzas para poder levantarme cada mañana, y no plantearme más si vale la pena, porque lo vale. Lo vale si me vienes a despertar como haces, con tu sonrisa y tu mirada.
Esa mirada en la que me perdería por siempre jamás, culpable de esta enfermedad que llevo en mis venas. Tu mirada, en la que me poso cada noche como un pájaro cansado de volar sin rumbo, porque en tí encuentro mi cálido refugio. Desde allí juntos podemos mirar la vida hasta el infinito, y reirnos de ella. Porque si me quedo atrás, se que tu me estarás esperando.
No soy una persona de promesas y muchas veces me ha faltado voluntad, tu bien lo sabes. Hemos llorado, hemos sufrido por esa gangrena que me estaba corroyendo por dentro, amputando mis deseos e ilusiones hasta no recordar ni que significaban esas palabras. Pero como fiel compañera, me ayudaste a levantarme siempre que me caía. Tanto empeño, hasta acabar por ocupar tu vida por completo. Nunca podré llegar a saber como agradecerte que después de todo me sigas queriendo tanto como el primer día.
Criaturilla nerviosa, tu impaciencia me vuelve medio majareta. Pero por muy loco que me ponga, no puedo vivir sin ella. Ni sin tu calor, tu olor que me transporta de nuevo a la cordura. Sin esas largas conversaciones, sin la complicidad que nos unió desde el principio.
No soy tan buen escritor como me gustaría, pero todo lo que digo lo siento desde lo más hondo. No vale mucho, lo sé, pero es lo que mejor se hacer. Y soy consciente de que no te digo lo que siento tan a menudo como debería, si es que se deben hacer esas cosas. Pero no hace falta que te lo diga, sin tí no soy más que polvo en el viento, como dice la canción.
Te amo.
Has sido y eres compañera de viaje, guía y esperanza. A ti te debo todo lo que soy ahora. Eres la culpable de que tenga fuerzas para poder levantarme cada mañana, y no plantearme más si vale la pena, porque lo vale. Lo vale si me vienes a despertar como haces, con tu sonrisa y tu mirada.
Esa mirada en la que me perdería por siempre jamás, culpable de esta enfermedad que llevo en mis venas. Tu mirada, en la que me poso cada noche como un pájaro cansado de volar sin rumbo, porque en tí encuentro mi cálido refugio. Desde allí juntos podemos mirar la vida hasta el infinito, y reirnos de ella. Porque si me quedo atrás, se que tu me estarás esperando.
No soy una persona de promesas y muchas veces me ha faltado voluntad, tu bien lo sabes. Hemos llorado, hemos sufrido por esa gangrena que me estaba corroyendo por dentro, amputando mis deseos e ilusiones hasta no recordar ni que significaban esas palabras. Pero como fiel compañera, me ayudaste a levantarme siempre que me caía. Tanto empeño, hasta acabar por ocupar tu vida por completo. Nunca podré llegar a saber como agradecerte que después de todo me sigas queriendo tanto como el primer día.
Criaturilla nerviosa, tu impaciencia me vuelve medio majareta. Pero por muy loco que me ponga, no puedo vivir sin ella. Ni sin tu calor, tu olor que me transporta de nuevo a la cordura. Sin esas largas conversaciones, sin la complicidad que nos unió desde el principio.
No soy tan buen escritor como me gustaría, pero todo lo que digo lo siento desde lo más hondo. No vale mucho, lo sé, pero es lo que mejor se hacer. Y soy consciente de que no te digo lo que siento tan a menudo como debería, si es que se deben hacer esas cosas. Pero no hace falta que te lo diga, sin tí no soy más que polvo en el viento, como dice la canción.
Te amo.
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