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Quilomicrón

Vivo en un vertedero, me acuesto con la luna.Qué importa ser poeta o ser basura

Un día de furia

14-07-2005 01:45:51
Los días pasan como pesadas lozas de mármol, como si cada día lo dedicara a arrastrarlas hasta su sitio. Pues por si no fuera suficiente aguantar la rutina que a cada cual le ha tocado cada día, siempre hay gente que parece conjurar para acabar de joderte para el resto de la jornada.
Es así que iba yo con mi alegría habitual cuando hay que ir a trabajar (osea renegando y con un agobio que sospechosamente va “in creccendo” , o como se escriba, a medida que avanza la semana). Bueno pues me dirigía yo hacia el metro, con la mala suerte oiga de que tenía que comprar la tarjetita de marras. Puesto que no llevaba suficiente he tenido que sacar 20 mortadelos del banco. Bueno ahora ya estamos puestos en situación.
Resulta que ahora, los trabajadores de esa magnifica empresa llamada TMB (Transports metropolitans de Barcelona, en inglés es lo mismo) parecen apreciar poco su puesto de trabajo, ya que en todas las taquillas tienen un letrero bien grande en el que reza lo siguiente:
“Utilicen las expendedoras automáticas, gracias”. Resulta que ahora hay que utilizar las dichosas máquinas que siempre dan problemas (cuando no es que no te coje los billetes, es que te escupe el cambio mal, o simplemente está colgada y no funciona). Y los empleados tan encantados, ya acostumbrados a pegar poco palo al agua, se lo ponen a huevo. Pues una de las particularidades de estos encantadores engendros mecánicos es que si metes un billete de 10, 20, etc. Te devuelve el cambio en monedas la muy hija de la gran...Y tiene que ir uno cargao como un cobrador de seguros de los de antes, con todo el manojo de monedas tintineando al son de tus pasos como un gato con su cascabel. Y dá gracias si no te dispara las monedas del cambio a bocajarro.
Pues dispuesto a no repetir tan desagradable experiencia me he dirigido presto a la taquilla del metro, con la mejor de las sonrisas que uno puede tener cuando está ligeramente alterado. Me ha costado ver quien se hallaba en su interior debido en parte a las dimensiones del cartel, que ocupaba prácticamente toda la ventanilla, pero efectivamente había vida ahí dentro. Había dos muchachas charlando animosamente vaya usted a saber de qué, probablemente del último cotilleo de moda. Tan animada era la charla que no repararon en mi presencia hasta que mi paciencia (que en esos momentos era escasa) se agotó y repiqueteé contra el cristal para hacerme notar ya que tenía la ligera impresión de que me estaban ignorando por toda la jeta.
Le índico a una de las susodichas, una mujer de mediana edad con el pelo teñido de rubio, que quiero una tarjeta de 10 viajes. Con cara de “buf otro pesado que me va a hacer moverme” me señala el cartelito con gesto de suficiencia.
-Ya sé que tendría que ir a la máquina, pero es que tengo un billete de 20... - le dije, empezando a mosquearme seriamente porque veía venir de lejos la cosa..
-No no, ¡si dá cambio! - Uuuua, Uuuua, mala leche activada, pasamos a DEFCON2
-Ya lo sé que dá cambio, pero en monedas y no creo que sea un esfuerzo excesivo que apretes un botón y me cobres tú.
Todo lo que conseguí fué una mueca de "piérdete". Entonces no lo pude soportar más y les grité :
-¡Pues vaya como trabajamos!- Yendo a la máquina portando conmigo mi indignación.
Es decir, cuando pensábamos que un servicio tan pésimo no podía empeorar, aquí lo tienen. Una prueba irrefutable de que en este país de gilipollas, la única voluntad que hay es la de hacerlo peor, la del mínimo esfuerzo. No tenemos suficiente con sufrir las innumerables huelgas en las que los únicos que pagamos el pato somos los pasajeros que llegamos tarde a nuestro destino, en la mayoría de los casos al trabajo. No es suficiente aguantar la actitud de la mayoría de los trabajadores del metro (muchos años y experiencias de metro me hacen pensar esto, aunque algunos habrá de trabajadores normales). No es suficiente un estado bastante pésimo de las instalaciones así como las innumerables averías que sufren en las diferentes lineas. Pues debe ser que no, y como los usuarios como yo no tenemos muchas más alternativas de transporte, pues ajo y agua. Y que cuando alguien sufre este tipo de problemas la única preocupación es llegar a tiempo, y no hay tiempo para seguir sufriendo y poniendose de más mala ostia intentando hacer una reclamación.
Bueno, pues por si no fuera poca la cosa, el autobus (que también es la misma empresa, nuestra querida TMB) debe de haberse cascado a medio camino, y más o menos media hora de espera al sol de las tres de la tarde...
Ha sido un día para olvidar, he llegado tarde y de mala ostia a currar. Al menos me ha dado para escribir y desahogarme.

Tócate los cojones, acabo de llegar a casa tras hacer una acrobática combinación porque ohhh dioses crueles e inmisericórdes se ha vuelto a joder la linea 2 del metro...



Categoría: personal 2 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



Referencias


Comentarios
Comentario hecho por Jordi Soler, el día 14-07-2005 10:08:05h.
Totalmente de acuerdo. Cada vez me solidarizo más con los que se cuelan en el Metro, y si no fuera por el perro policía que hay en el andén de mi estación me parece que hace ya tiempo me hubiera pasado al otro lado de la ley...

Comentario hecho por burjo, el día 14-07-2005 17:04:28h.
Ya te digo!



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